Día 11
Tu boca sabe a olvido.
Y no me mires así, porque es verdad.
No recuerdas las tranquilas tardes
que entre la hojarasca marrón del placentero camino,
saboreábamos nuestros momentos dulces.
No recuerdas el calor de tu piel junto a la mía
que con un leve roce se tornaba eriza,
mientras veíamos el sol ponerse y morir el día.
No recuerdas... pero yo.. Ahora que te beso...
¡Ah, cariño. Ya comprendo!
No es tu olvido el que sabe. Es el mío.
Isabel Romo
18 octubre 2020
¿Qué más queda decir? Verse al espejo y descubrirse al otro lado, sin culpar a quien tenemos cerca...

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